Las Dimensiones Culturales.
Introducción.
Para construir
una canoa, antes de tirar el árbol escogido, según Malinowski, realizan toda
una serie de otras operaciones destinadas a limpiarlo, cada uno de los árboles
pertenece al bosque, el bosque en cuanto tal tiene una presencia y un poder
unitario, es necesario tratar con el mediante determinados ritos y conjuros
para que el árbol que se le arranca salga una canoa buena para navegar.
La descripción etnográfica de corte empirista supone un modelo ideal del proceso de trabajo, de la estructura técnico-funcional mínima que deben tener tanto el diseño como los utensilios y las operaciones manuales necesarias para construir una pequeña embarcación de madera.
La realidad cultural da muestras de pertenecer a la vida practica y pragmática de todos los días incluso allí donde su exclusión parecería ser requerida por la higiene funcional de los procesos modernos de producción y consumo.
Desarrollo.
Todo proceso de
trabajo está siempre marcado por una cierta peculiaridad en su realización
concreta, misma que penetra y se integra orgánicamente en su estructura
instrumental y sin la cual pierde su grado optimo de productividad.
La posibilidad de una técnica dada no siempre es aprovechada históricamente de la misma manera.
La posibilidad de una técnica dada no siempre es aprovechada históricamente de la misma manera.
La dimensión cultural no solo es una precondición que adapta la presencia de
una determinada fuerza histórica a la reproducción de una forma concreta de
vida social.
La dimensión cultural de la existencia social no solo está presente en todo momento como factor que actúa de manera sobre determinante en los comportamientos colectivos e individuales del mundo social, sino que también pueden intervenir de manera decisiva en la marcha misma de la historia. La actividad de la sociedad en su dimensión cultural, aun cuando no frene o promueva procesos históricos, aunque no les imponga una dirección u otra, es siempre, en todo caso, la que les imprime un sentido.
La dimensión cultural de la existencia social no solo está presente en todo momento como factor que actúa de manera sobre determinante en los comportamientos colectivos e individuales del mundo social, sino que también pueden intervenir de manera decisiva en la marcha misma de la historia. La actividad de la sociedad en su dimensión cultural, aun cuando no frene o promueva procesos históricos, aunque no les imponga una dirección u otra, es siempre, en todo caso, la que les imprime un sentido.
La problemática actual en torno a cultura puede
comprenderse como la culminación de un conflicto tradicional que enfrenta entre
si a estas dos posiciones críticas frente a la noción del espíritu que genera
el discurso moderno cuando versa sobre la vida social, dos posiciones
alternativas que cuestionan la función mistificadora de denegación y deformación
que tal noción cumple dentro del proyecto laico, de tematizar en términos no
metafísicos la presencia de una subjetividad en la vida humana y en su
historia, de definir lo que en estas es propiamente libertad y lo que
simplemente es situación.
Al hablar de cultura pretendemos tener en cuenta una realidad que rebasa la consideración de la vida social como un conjunto de funciones entre las que estaría la función específicamente cultural. A una dimensión del conjunto de todas ellas, de la existencia social, con aspectos y funciones.
Al hablar de cultura pretendemos tener en cuenta una realidad que rebasa la consideración de la vida social como un conjunto de funciones entre las que estaría la función específicamente cultural. A una dimensión del conjunto de todas ellas, de la existencia social, con aspectos y funciones.
Conclusión.
Los tiempos
contemporáneos no viven simplemente la destrucción de culturas tradicionales,
el sometimiento de culturas populares, la imposición de la identidad de las
naciones imperialistas sobre la de los países sometidos, se trata de la
revolución cultural, es una situación crítica que muestra dos aspectos
aparentemente incompatibles entre sí. El primero trasmitido de generación en
generación, mediante sistemas simbólicos, y el segundo por el mundo moderno,
que aprovecho el nuevo fundamento técnico y civilizatorio de la vida social.



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